viernes 6 de noviembre de 2009

162.2 Luego del porqué la religión me da miedo...


O de cómo Jebús combina lo mejor de tres clásicos de la literatura de terror, graficado en éste bonito diagrama de Veen.

Visto por primera vez en A Chingao.

162.1 10 razones para NO VER EL TELETON

Lo tomo del blog de Dulce de Reyes.

Este año yo no pienso ver ni donar al Teletón, entre otras cosas porque :

  1. Porque es una cortina para que Televisa, Nacional Monte de Piedad, Banamex, Telmex y muchas otras evadan impuestos que deberían destinarse a obras públicas, impuestos que finalmente tenemos que pagar nosotros.
  2. Porque técnicamente, todas esas empresas reciben a precio de regalo publicidad (y encima evadiendo impuestos)
  3. Porque no es cierto que por cierta cantidad que consumas de esos productos, ayudas al teletón. Los montos ya están fijados y los cheques ya están hechos.
  4. Porque Televisa malversa fondos : Aporta fondos “a nombre de sus empleados”, sin darles recibo deducible de impuestos. En cambio, el donativo aparece a nombre de la empresa, no de cada empleado, (con lo que ésta también puede deducir esa cantidad de los impuestos que debe pagar)
  5. Porque el territorio donde se construyen los CRIT, lo debe donar un particular, pero aparece escriturado como si Televisa fuera quien lo proporcionó.
  6. Porque es un gran show de manipulación mediática y posicionamiento de marca, que ofende mi capacidad de pensar.
  7. Porque exhibe de forma denigrante tanto a niños con capacidades diferentes como a sus familias, quienes merecen un trato justo y digno.
  8. Porque, el Teletón hace que el gobierno se desentienda de una responsabilidad del Estado, (no de una paraestatal), es decir, el proporcionar servicios de salud de calidad. (Art. 4to. Constitucional)
  9. Porque Fundación Teletón se reserva el derecho de atender a personas que necesitan el apoyo. (violando el Art.1 Constitucional)
  10. Es una farsa y un fraude a la nación: No hay transparencia al momento de saber a cuánto asciende la cifra real de los “donativos”
  11. Porque los medios de comunicación fueron quienes orquestaron la crisis que vivimos, ocultándonos información, (Privatización de Luz y Fuerza del Centro), manipulación (fraudes electorales como los de Salinas y Calderón), o distrayéndonos mostrando información dudosa como cierta (supuestas muertes por influenza y estado de alerta, “secuestros” de vuelos con latas de jugo, balaceras en el metro).

Copia y pega este post en tu blog para que tus lectores conozcan tu desacuerdo.

lunes 2 de noviembre de 2009

162 Remember, remember, the 5th of November...

"Remember remember the Fifth of November
Gunpowder, treason and plot
I see no reason why gunpowder, treason
Should ever be forgot"

Una de las fiestas populares inglesas más peculiares corresponde a la celebración de un atentado fallido. En 1605, la Conspiración de la Pólvora quedó evidenciada cuando su integrante más reconocido, Guy Fawkes, fue atrapado en los sótanos del Parlamento, ultimando los detalles para volarlo por medio de toneles llenos de pólvora.

La llamada Conspiración de la Pólvora fue el resultado de la inconformidad de los católicos ingleses por la persecución religiosa a la que se vieron sometidos por los anglicanos, en especial el Rey Jacobo I, a quien se pretendía asesinar junto con toda su familia y la aristocracia protestante, para colocar a un Rey fiel al Papa Romano en el trono inglés.

Así, año con año, el 5 de noviembre, Inglaterra celebra el fallo de la Conspiración. Al principio era una ceremonia protestante, que conforme pasaban los años fue perdiendo significado hasta volverse una fiesta de índole popular, con algunos episodios de actos de vandalismo y ligeras omisiones que desacreditan su valor histórico.

Sin embargo...

Los que han visto la película de "V for Vendetta" (O "V de Venganza", en español), recordarán que el misterioso V, el conspirador, porta sobre su rostro desfigurado la máscara de Guy Fawkes, en su plan de derrocar a un nuevo gobierno totalitario y opresor. Según el mismo Alan Moore (creador de la novela gráfica original), V puede ser visto tanto como el protagónico y el antagónico de la historia. ¿Acaso el terrorismo puede justificarse cuando la causa es justa?, ¿quién decide la justicia o injusticia de los actos de éste terrorista?, ¿es el anarquismo el más viable medio para mostrar inconformidad contra el gobierno?

De nuevo, al final, V logra realizar su cometido (obviando el hecho de que está muerto al momento en que vuela el Parlamento): el gobierno es derrocado al fin, pero no por la explosión, la cual es un mero símbolo, sino por las miles de personas que, portando una máscara de Guy Fawkes, deciden levantarse y apoyar al "terrorista". La escena crucial es cuando Evey narra la identidad de V: V somos todos. Todos aquellos que hemos sido atropellados de una forma u otra por un gobierno que debería protegernos y servirnos, no lo contrario. Todos aquellos que han servido de inspiración por su fortaleza y/o sentido del humor. Todos aquellos que hemos permitido que nos gobierne gente corrupta, abusadora, prepotente y condescendiete.

¿Les suena?

Siempre he creído que la violencia es el último recurso para muchas cosas. Pero llega un momento en que el último recurso es también el más necesario. Algún día, tal vez no muy lejano, el Gobierno nos dé un pretexto para querer volarlo. En este momento se me ocurre que podría ser un aumento en los impuestos, la coartación de la libertad de expresión, el fracaso ante la lucha contra el crimen organizado, el despido injustificado de miles de trabajadores, el avorazamiento en la privatización. O el simple hecho de haberle mentido al pueblo.

No pido que nos levantemos con tridentes y teas encendidas y pongamos barriles de pólvora en el Zócalo o Los Pinos. La violencia debe ser siempre el último recurso, pero cada día nos quedan menos.

Así que les pido, (de forma bastante adelantada porque esta semana no estaré conectado), que piensen detenidamente en la forma de Gobierno que queremos y en la que tenemos. Les pido que recuerden a Guy Fawkes y su conspiración fallida, y lo que hubiera pasado de no ser descubierto. Recuerden que de una forma u otra, el Gobierno está sentado sobre un barril de pólvora, y somos nosotros los que tenemos la antorcha en la mano.



Les pido que recuerden, recuerden, el Cinco de Noviembre.

161.1 "Perdón que no me levante" - Epitafios famosos

Grabada en las lápidas de algunos famosos y no tan famosos de la historia, se encuentran grabadas palabras que van desde la franca comedia hasta los pensamientos más introspectivos respecto a la vida y la muerte, invitando a la reflexión. De sólo leer algunos de éstos ejemplos, me he puesto a pensar acerca de qué dirá mi propio epitafio. Les dejo los que más me han gustado hasta ahora:

Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito el hombre que respete éstas piedras y maldito el que remueva mis huesos.
-William Shakespeare.

He ofendido a Dios y a la Humanidad, porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.
-Leonardo DaVinci.

Verdadero acero, hoja afilada, Arthur Conan Doyle. Caballero, patriota, médico y hombre de letras.
-Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes.

-Ya decía yo que ése médico no valía mucho.
Miguel Mihura, autor teatral español.

Si no viví más, es porque no me dio tiempo.
-Donatien Alphone Francois, Marqués de Sade.

Feo, fuerte y formal.
-Uno de mis favoritos, el de John Wayne.

Asesinado por un cobarde y traidor cuyo nombre no merece figurar aquí.
-El de Jesse James, forajido y pistolero del Oeste Americano.

No es que yo fuera superior, es que los demás eran inferiores.
-Otro de mis favoritos, Orson Welles.

Abrid esta tumba, al fondo se ve el mar.
-Vicente Huidobro. Vale la pena mencionar que los escritores y poetas tienen algunos de los mejores de todos los tiempos.

Voy y Vuelvo.
-Nicanor Parra.

Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito con agua.
-John Keats.

Aquí yace Moliére, Rey de los actores.
En estos momentos hace de muerto
y de verdad lo hace muy bien.
-Moliére.

Mantua me genuit; Calabri rapuere; tenet nunc Parthenope. Cecini pascua, rura, duces.
-Traducción: "Mantua me engendró; los calabreses me llevaron; hoy me tiene Parténope (Nápoles). Canté a los pastos, a los campos, a los caudillos."
-Virgilio

I am Providence.
-Otro favorito, de H.P. Lovecraft.

Viajero que por aquí transitas: ve a decir a los espartanos que por su ley, aquí yacemos.
-Epitafio en las Termópilas. En el monumento actual se lee "Vengan por ellas", la frase que le dijo Leónidas a Xerjes cuando el persa le pidió que depusieran las armas.

Es más digno que los hombres aprendan a morir, que a matar.
-Séneca.

Arrebató el rayo de los cielos y el cetro de los reyes.
-Benjamín Franklin.

...Y no tengan miedo.
-Jorge Luis Borges.

¿Ustedes ya pensaron qué les gustaría que dijera su lápida?, ¿con qué frase le dirían a la gente qué es la muerte o el estar muerto para ustedes?, ¿alguno última advertencia?

Por cierto, "Perdón que no me levante" es el epitafio de Groucho Marx, aunque se dice que es sólo una leyenda urbana, ya que en su tumba sólo aparece su nombre, las fechas respectivas y una estrella de David.

domingo 1 de noviembre de 2009

161 ¡Feliz cumpleaños, amor!



Te soñé,
Estaba despierto y te miré
Pensé soñar pues no creí que fuera real,
Tanta suerte al despertar
Y mirarte descansar
Segura y junto a mí.

Te soñé
Y estabas tan bella, tan mujer,
Pensé soñar
Pues no podía imaginar
Que sería de mi vida sin tu amor
Sin tu calor.

Tuve momentos
De profunda soledad
Y ahora no lo creo
Y junto a ti me encuentro.
Desesperado estuve a punto de caer
Y apareciste un día
Llegando hasta mi vida
Y te soñé

Te soñé
Estaba despierto y te miré
Pensé, soñar
Pues no creí que fuera real
Tanta suerte al despertar
Y mirarte descansar
Segura y junto a mi

Tuve momentos...

Estaba despierto y te...soñé.

Feliz cumpleaños, amor.

Una frase vacía e incompleta para poder decir todo lo que te quiero decir.
No es sólo el felicitarte por cumplir un año más de vida, sino el agradecimiento por haber pasado un año más juntos.
No es sólo el deseo de que cumplas muchos años más, sino el deseo de pasar todos esos lados a tu lado, como tiene que ser.
No es sólo el deseo de darte un regalo, sino la necesidad de darte todo lo que soy y todo lo que puedo llegar a ser.
No es sólo el desearte felicidad, sino el volverme la fuente de esa felicidad, o en su defecto, ser aquél que sujete tu mano cuando la encuentres.
No sólo añadir más fotografías a tu álbum, sino saber la causa de la sonrisa que aparece en ésas fotos.
Son tantas cosas y simplemente no puedo encontrar las palabras justas para decirlas.

Por éso sólo te puedo salir con un triste "Feliz cumpleaños, amor", y esperar que mis besos y mi cariño digan lo que yo no puedo decir.

160.8 En estos días de fantasmas...

...¿a quién llamarán?



Sólo no le presten mucha atención al perturbador cuadro de enmedio, en la parte inferior.
Visto por primera vez en YNLCH.

160.7 Realidad Alterna (7) - Día de Muertos

El viaje entre Santiago Tuxtla y El Zapotal se realiza en una camioneta de las denominadas viajeras: camionetas Nissan de doble cabina, modificadas con un toldo y asientos en la parte de atrás, aunque invariablemente Don Lupe, uno de los dos conductores que entran para El Zapotal, me invita a sentarme adelante, para ir más cómodo.

La región que atraviesa la viajera consta de visitar varias poblaciones ligeramente aisladas, a las orillas del camino principal, como Río Grande, Rincón del Zapatero, la Florida, Tibernal y algunas aún más pequeñas, que ni siquiera tienen mención en los mapas. Entre poblados, se atraviesa una carretera secundaria, asfaltada y descuidada, con un tránsito que cada día parece disminuir mas. Debido a la temporada de lluvias, que este año tardó más de la cuenta en comenzar, las plantas y árboles situados a ambos lados de la carretera crecieron exhuberantemente, al punto de llegar a invadir el camino, dificultando el paso de vehículos en algunos puntos como las traicioneras curvas. Fue debido a esta situación y a la lluvia que no dejó de caer desde que tomé la camioneta en Santiago, que el vehículo derrapó y salió del camino, en una de esas curvas situadas entre Guinda y Tibernal, casi a punto de llegar a El Morillo. La camioneta se tambaleó un poco y terminó enterrada en lodo, a unos veinte metros de ls carretera. Afortunadamente, sólo viajábamos Don Lupe y yo, así que no hubo heridos que atender. Vimos el estado de la camioneta, la cual no sufrió más daño que estar hundida en un charco de lodo, y Don Lupe tomó la decisión de ir a buscar ayuda al taller de Tibernal, donde podría llamar a una grúa. "No se preocupe, médico" me dijo, "usted puede esperar en aquella casa, la que se ve detrás de ese árbol, ahí hay un techo y una banca para que no se moje más". Señaló una construcción apenas disimulada por la vegetación, la cual contaba, efectivamente, con un techo de lámina lo suficientemente ancho para cubrir a una persona y un tocón de árbol a modo de asiento.
Así que mientras Don Lupe se marchaba por ayuda, yo me senté fuera de lo que parecía una casa abandonada, aunque bien conservada, protegido de la lluvia y sentado. Después del desvelo, el incómodo viaje de tres horas de Veracruz a Santiago, el accidente en la viajera, y escuchando el sonido de la lluvia golpear la lámina de zinc, lo más natural del mundo fue quedarme dormido.

Abrí lo ojos en mi sueño, sentado en aquel tocón. Me había despertado un ruido que no había podido identificar, proveniente de algún punto dentro de la casa. Aunque sospechaba que se trataba de un episodio onírico, y puesto que no me despertaba, decidí levantarme, continuar con ése sueño. Me acerqué a la puerta de la casa y al atravesarla, me encontré en la sala de espera de mi Unidad Médica, en Zapotal. La transición no me impresionó, porque esto ocurre a menudo en sueños. Fue la consciencia de la transición lo que me extrañó, ya que nadie tiene tal control sobre los sueños sin despertar.

Tomé asiento en mi escritorio y divisé una figura vestida de blanco que venía de la sala de espera. No era, como suponía, mi enfermera, sino que era una mujer bastante alta, delgada y con el rostro cubierto de un velo blanco. Supe que no quería verla sin el velo, y me limité a escucharla. "Ya llegaron sus pacientes, doctor" me dijo. Y sin esperar, se dio la media vuelta.

Sentado en el escritorio, escuché unos pasos de pies delcalzos, unos pies que se arrastraban. Entró don Marcos, un anciano de casi 100 años, arrastrando los pies. "Fíjese doctor, que ya no me dan los dolores. Ésas pastillitas que me dio funcionaron bien, me dieron mucho sueño y cuando abrí los ojos, ya nada me dolía" me dijo. "En fin, sólo vine a dejarle esta flor de agradecimiento" me dijo, mientras me entregaba un cempaxóchilt. Se marchó con su centenaria sonrisa desdentada, dejándome sumido en mis pensamientos. Pero apenas se hubo marchado, entró don Inocencio. "Doctor" me dijo, "sólo pasaba para decirle que usted tenía razón, ése dolorcito en el pecho que me quitó solito. Bueno, en la noche me dolió un poco más, pero amanecí como nuevo. Usted si sabe lo que hace, doctor". Don Inocencio siempre era parco de palabras, así que me dio la mano y me extendió una caña de azúcar. "Ahí se la come cuando tenga tiempo, doctor, yo me voy".

Después entró doña Catalina. "Ay doctor, qué bueno es usted, me ahorró un dinerito y tenía razón, yo no necesitaba el segundo papanicolau para comprobar si ya no tenía la...¿cómo se llama?, la displasia ésa, aquí le dejo una narajita por si usted gusta".
Después fue don Flavio: "Fíjese mi doctorcito, que la inyección que me puso me calmó el dolor de hueso. Estuve sangrando por la noche, pero hoy amanecí como niño de 15 años, mire usted. Además, hoy vino mi prima, ¿se acuerda que le conté, la de la cirrosis?, pues vino y hoy nos vamos a ver a mis padres. Le agradezco mucho mi doctorcito, aquí le dejo esta tacita de chocolate, pa´ que desayune".
Después fue doña Mago: "Gracias doctor, ya se me quitó el dolor de cabeza que no me dejaba dormir, lo malo es que ahora no he visto a mi marido desde que desperté, pero no importa. Tome, le dejo una calaverita de azúcar, con eso del día de los difuntos".

Así fue gran parte de mi sueño, cuando terminó la consulta, yo salí de la sala con un ramo de flores, varios kilos de naranjas y cañas, dos calaveritas de dulce, café de olla, café, champurrado, tres panes de muertos y el agradecimiento de mi comunidad. Pero no me sentía bien. Estaba a punto de salir por la puerta cuando la figura vestida de blanco, sentada en el escritorio de la enfermera, me dijo: "Por cierto doctor, para mañana están citados los niños, para abrir temprano la consulta. Recuerde que hubo epidemia de gripe en la escuela y pues todos se sienten mejor ahora y quieren venir a agradecerle su atención".

Abrí lo ojos en el tocón, afuera de la casa abandonada. La lluvia continúa cayendo, y a lo lejos divisé que venía Don Lupe con la gente del taller. "No se preocupe, médico, ya salimos de ésta y nos vamos para El Zapotal". Esperé que sacaran la camioneta del bache, tomé mis cosas y me subí. "Por cierto", me dijo Don Lupe, "aquí le manda esto mi señora" y me entregó unas flores de cempaxóchilt recién cortadas, "dice que ya se siente mejor con lo que usted le mandó". Y continuamos nuestro viaje.

jueves 29 de octubre de 2009

160.6 ¿En qué se gasta el dinero de los impuestos en las UMRs?

Será acaso, ¿en más medicamentos?, ¿en antipiréticos o antigripales para la temporada de frío?, ¿en la super-promocionada vacuna de la influenza?



No.

Será acaso, ¿en equipo nuevo, o en su defecto, reparar el equipo que tengamos dañado?



Tampoco.

Será acaso, ¿en mejor capacitación para los doctores y enfermeras?



Mmmm...nop.

Será acaso, ¿en mejorar las Unidades Médicas, repararlas o siquiera pintarlas?



Ni de cerca.

En esto:



Así es, éste tipo ahora nos verá dar consulta en sus descuidadas unidades.

IVA al 16%. Telecmunicaciones 3%. ISR 30%. Y no hay dinero.

domingo 25 de octubre de 2009

160.5 ¿Qué haré en mi cumpleaños?

¿Qué haré en mi cumpleaños? Curar gente, porque eso es lo que hago, y lo hago bastante bien. Aunque la primera parte del día me la pasaré viajando en un autobús de segunda, porque el dinero y el tiempo no alcanzan para mayor comodidad. Con un poco de suerte dormiré en el camino, escuchando el reggaeton de los estudiantes de Alvarado que se suben en Salinas y Arbolillo. Despertaré 6 o 7 veces en el camino, una vez por cada parada del autobús. En Lerdo se subirá el mismo policía que siempre me despierta porque se baña en perfume y apesta el autobús. Con un poco de suerte irá del otro lado del pasillo, y el tufo será menor. Después de Angel R. Cabada empezarán a subir los ensombrerados, con su olo a sudor viejo y sus pláticas conspiratorias. No les haré caso y seguiré durmiendo hasta Tapalapan y de ahí trataré de no hacerlo, porque si me duermo terminaré en San Andrés y yo me bajo en Santiago.

En Santiago esperaré la viajera que me lleve a El Morillo, y de ahí a El Zapotal. Las viajeras son camionetas Nissan "modificadas" para el transporte público. Dará tumbos en la horrible carretera, olerá a gasolina y no tengo lugar dónde apoyar los brazos para no ir saltando de un lado a otro, pero encontraré la forma de robarle 30 minutos de sueño al viaje. El camino de terracería El Morillo-El Zapotal me despertará, porque es intransitable en temporada de lluvias.

Llegaré a mi UMR, pequeñita pero con personalidad, y estará Gudulupe esperando. No, no se llama Guadalupe, sino Gudulupe, proque así escribe ella. Si tengo un poco de suerte, no habrá nadie más esperando, pero es casi seguro que habrá dos o tres personas esperando consultas. A lo mejor un niño con infección de garganta o un anciano con vómito. Sólo que allá los llaman "las anginas" y "la arrojadera". Los atenderé a los dos, les diré que no hay medicamentos y les recetaré algo. Y no, para la diarrea no doy antibiótico de primera vez, ni aunque me lo pidan.

Gudulupe me dirá las noticias del fin de semana. Que si el Chivo ya no quiere entrar a la Marina. Que si Dina tuvo problemas porque le levantaron reporte. Que si el agente municipal anda de aquí para allá.

Con un poco de suerte a la una ya no habrá que ser. Habré visto a los 6 a 10 pacientes del lunes en la mañana y a todos les habré dado un buen servicio. Porque eso hago, aunque digan que soy regañón y enojón. Porque debo hacerme entender, y lamentablemente muchos sólo entienden cuando se les trata así.

De dos a cuatro dormiré, es obligatorio. La espalda me estará matando, la cabeza me dolerá y a lo mejor tendré un calambre en la pierna por dormir sentado en el camión. Ni modo, a aguantarse. Pondré el agua a enfriar en mi refrigerador del año del caldo, prenderé mi ventilador, abriré una ventana o dos y echaré una pestaña de hora y media.

A las cuatro volveré a abrir la consulta. No hay mucho trabajo por las tardes pero nunca se sabe, con eso de que los hombres regresan de la milpa a ésas horas. Con un poco de suerte a las seis estaré cerrando otra vez, e ire a comer a casa de doña Mary. Veré un poco la tele, porque sólo puedo ver la tele mientras como en casa de doña Mary, y regresaré a la clínica. Como son las siete y media, ya estará oscuro por el nuevo horario. Ésa comida será la única comida del día.

Me bañaré, me vestiré y prenderé la computadora. A lo mejor juego un rato, a lo mejor leo los cómics o libros que tengo guardados. Seguiré leyendo "Contacto", de Carl Sagan. Después, entre diez y once, decidiré que es hora de dormir en mi catre con un colchón que ha visto mucho mejores días. Apagaré la luz y me acordaré que es mi cumpleaños, el primer cumpleaños que pasaré lejos de mi familia. El primer cumpleaños en que no veré a Zabdy (bueno, si la veré, porque tengo fotos de ella en mi cuarto, pero saben a lo que me refiero). El primer cumpleaños que mi madre no me preparará nada de comer. Ni siquiera podré pedir una pizza. Nadie me abrazará, ni me hablarán por teléfono. Recibiré los mensajes del Facebook y del Twitter y los correos con una semana de atraso, la próxima semana, excepto, claro, aquellos que se adelantaron.

No creo que haya regalos este año, y si los hay prefiero el dinero en efectivo, porque me ha estado haciendo falta estos días. Aún no me depositan en la tarjeta que nos obligaron a tramitar.

Pero estaré trabajando, ayyo, porque soy médico. Estaré en la línea frontal, donde debo de estar. Estaré alerta en caso de dengue e influenza, estaré pegado a la radio, estaré atendiendo gente con problemas no-médicos pero que no saben a quién recurrir. Estaré llenando papeles y más papeles, solicitando e interpretando. Estaré curando gente, porque a eso me dedico. Y sólo en la noche me acordaré que es mi cumpleaños.

Con un poco de suerte, ésa noche (esta noche) no habrá ninguna urgencia.